Mesa de luz: aprender por medio del juego.

Las nuevas tendencias en educación en la que los niños aprenden a través de experiencias da a las mesas luminosas un papel muy importante. Por esta razón la Asociación Alcocebre Joven, propone un taller impartido por Amalia Cabos de Criant en Tribu,  donde las familias pueden fabricar una caja luminosa portátil y aprender los usos de la misma.  Para apuntarse u obtener más información pueden hacerlo vía email a alcocebrejoven@enalcossebre.com

Aquí os dejamos un adelanto de lo que constará el taller. Os acercaremos a la respuesta de para qué sirven o qué beneficios podrían obtener de ellas los pequeños de la casa.

La mesa de luz es material de la filosofía Reggio Emilia (más información) Básicamente, estas mesas son una herramienta educativa y lúdica que ofrece multitud de posibilidades en su uso. Principalmente como recurso para la ciencia, la exploración y el descubrimiento, aunque son mucho más que eso, ya que, además, se pueden utilizar para el juego libre y resultan increíblemente útiles para la integración sensorial, la observación, la atención y para el aprendizaje académico.

Los niños participan en las actividades con la mesa a través del juego sin siquiera notar que están “trabajando”.  A pesar de ser una fuente multisensorial, la vista cobra protagonismo, ya que los peques se sienten atraídos de forma natural por la luz del panel. La concentración y la calma que genera la estimulación visual mientras se exploran los objetos, es lo que hace de esta herramienta un recurso estupendo para los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Las edades de uso no están estipuladas  pero suele iniciarse alrededor de los 12/18 meses y extenderse hasta los primeros años de la escuela primaria.

Desde el blog Padres en pañales se enumeran algunos de los usos que se pueden dar a la mesa de luz:

Aprender colores: con paletas de colores, plásticos translúcidos que se mezclan, separando papeles u objetos de los mismos colores…

Aprender formas: preparar formas recortadas de diversos tamaños y que las agrupen por categorías, que las coloquen sobre su silueta dibujada en un folio. También podéis vosotros marcarles las formas y que ellos las repasen con botones, pegatinas…

Descubrir animales: podéis preparar animales relacionados como “mama-hijo”, y enseñárselos mientras le enseñáis sus sonidos y que aprendan a relacionar cual es la cría de cada madre.

Primeras letras: aunque no saben leer, saben distinguir formas, y crean relaciones en su cabeza, por lo que podéis ponerle números, las vocales, repetirlas en voz alta para memorizar, ordenarlas. También respecto a los números podéis relacionar cada número con su cantidad con los hielos de colores debajo por ejemplo.

Cuentos: en la mesa de luz podréis contar cuentos, adaptando los personajes a figuras.

Hielos de colores: además de para aprender colores, servirán para desarrollar la psicomotricidad fina, metiéndolos en botes de su mismo color con las manos, con pinzas…

Cubos de sonidos: además de la estimulación sonora, verán como traspasa la luz, podrán apilarlos…

Construcciones: cualquier juego de construcción os servirá, hay específicos translúcidos, pero podéis usar lo que tengáis en casa.

Tangram, puzzles: podéis hacerlos caseros.

Lectura: los cuentos ahora pueden contarlos ellos, o podéis preparar juntos los personajes para la mesa de luz.

Primeras frases: cuando empiecen a leer, podéis preparar palabras sencillas para construir frases. Fichas con “la” “mi” “mama” “casa”, para que las junten. Aunque la luz no ayude mucho, es una motivación diferente jugar en la mesa que en un escritorio o el suelo.

Primeras sumas:  agrupando fichas, o cualquier material (garbanzos por ejemplo, ahora que son mayores y no se los querrán comer crudos), podéis preguntarles en donde hay más cantidad de piezas (normalmente os dirán que hay más donde las fichas son más grandes, eso lo irán mejorando con la edad), jugar a la compra venta…

Sal de colores: podéis teñir sal con tizas, o arroz con colorante alimentario, y usarlo como arena para el descubrimiento sensorial.

Dibujo de letras: con la sal de colores por ejemplo, podéis indicarles que hagan una determinada forma (círculo, raya, letras, números), y que ellos la imiten.

Más juegos sensoriales: usando espuma de afeitar, plastilina, arena cinética.

Pintar con acuarelas: Al reflejarse la luz desde abajo queda muy llamativo pintar así.

Crear composiciones: con piezas de distintas formas pueden crear libremente formas, casas, caras…

Calcar: Ahora ya son más independientes, pueden dibujar, calcar, con más precisión y autonomía.

Juegos de mesa: Ya son capaces de entender y asumir normas para los juegos. Podéis enseñarles uno tan sencillo como es el 3 en raya.

Con la mesa de luz puede trabajar el niño según sus inquietudes. Además si hay varios hermanitos de diferentes edades también genera un rico abanico de posibilidades de interacción. Es una buena forma de trabajar en familia y dejar a los más pequeños de la casa explorar y aprender jugando.

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